El sábado pasado al fin hicimos una de las cosas en la que llevábamos pensando todo el año: ir a un mercadillo de segunda mano a vender todo aquello que no queríamos llevarnos de vuelta a nuestros países!
Aprovechando que yo me voy a quedar en Finlandia más tiempo del esperado, todos los que se iban me fueron dejando cosas para que me las quedara/vendiera, de todo!! Toneladas de ropa, maletas, mochilas, utensilios de cocina, electrodomésticos, peluches… hasta el ordenador de sobremesa de Fernando, una tele, un reproductor de discos de vinilo y un microondas!!
Con todas esas cosas que teníamos, más todo lo que nos encontramos en los pisos cuando llegamos o cosas que nos habíamos comprado nosotros, teníamos que hacer algo para vaciar los pisos (los de HOAS, la empresa que nos alquila el piso, lo exige), así que ¿qué mejor manera de deshacerse de ello sacándonos un dinerito y teniendo otra experiencia más?
El viernes por la noche quedamos Laura, Fernando, Ákos y yo en el piso 4 para recopilar todo lo que teníamos en nuestro piso y en el suyo y empezó la dura tarea de empaquetarlo todo!
Cinco maletas, tres mochilas y una cesta en mano nos hicieron falta para meterlo todo y no metimos más cosas por miedo a no poder trasladarlo…

A la mañana siguiente (más bien, pocas horas después), a las 5 de la mañana nos sonó el despertador porque teníamos que tenerlo todo preparado para coger el tren de las 6:05 para ponernos rumbo a Pasila, el sitio donde tendría lugar el mercadillo.

Gracias a nuestra costumbre de almacenar carritos de supermercado en los pisos, el traslado hacia el tren se nos hizo más llevadero y conseguimos trasladarlo todo sin saber aún cómo lo haríamos una vez llegaramos a nuestra parada de destino.

Cuando llegamos a Pasila, llegar hasta el mercadillo no fue nada fácil…sin carrito, con solo 8 manos para trasladar cosas y lloviendo, la mudanza fue lenta y difícil hasta que, a medio camino, ocurrió un milagro: encontramos un mini carrito de Lidl abandonado en una calle!! Corrimos hacia él e intentamos meter todo lo más pesado allí.
Media hora más tarde llegamos al mercadillo… aquello era indescriptible, infotografiable… nunca pensé que hubiera TANTÍSIMA gente vendiendo allí!! De hecho, a nosotros nos tocó la mesa 595 y en la parte de fuera porque dentro ya no quedaba espacio disponible…os podéis hacer una idea de cómo era aquello.
Pero lo que más nos sorprendió fue lo que nos pasó nada más llegar. Ni siquiera habíamos dejado todas las maletas en la mesa, cuando 3 hombres vinieron a atacarnos para ser los primeros del día!! En menos de 3 minutos vendimos un par de esquíes con sus bastones, dos pares de botas de esquiar, la tele y la maleta! Increíble!!! Pero es que la gente va allí con un montón de moneditas sueltas y billetes pequeños para comprar todo lo que puedan y más!! Es alucinante, de verdad.
Tras unas horitas vendiendo, así lucía nuestro stand:


Las cosas grandes se vendieron bastante rápido pero las pequeñas como la ropa, toallas, etc costaron bastante de vender. Tanto es así, que acabamos poniendo post-its por todo el stand indicando que vendíamos TODO a un euro pero, ni aún así, nos acabaron comprando todo lo que habíamos llevado.
Al final estábamos tan desesperados y teníamos tan pocas ganas de llevarnos los trastos de nuevo a casa que incluso ofrecíamos las cosas GRATIS!!! Pero ni aún así, nos pudimos deshacer de todo.
Acabamos dándole a una finesa que estaba vendiendo allí también una cesta llena de cosas para que las vendiera ella la próxima vez que acudiera allí.

No vendimos todo, pero la experiencia de estar allí vendiendo viendo cada clase de personaje que se paseaba por allí, hablando en finés, ruso e incluso a veces en inglés o español, llevándonos más de 100 euros de beneficio, mereció muchísimo la pena!!







































