Como casi todos ya sabréis, hoy me he puesto en marcha para venir de nuevo a Valencia a hacer un examen que, por unos motivos o por otros, al final no me han podido hacer a distancia.
La verdad es que, en un principio, cuando me enteré mi decisión fue dejármela para junio e intentarlo en la segunda convocatoria… pero luego lo pensé mejor y decidí venirme un fin de semana para probar suerte.
Como todo, tiene su parte buena y su parte mala. ¿La buena? veré a varios de mi familia y amigos y disfrutaré del buen tiempo español
¿La mala? El viaje…
Todo ha empezado esta mañana a las 5:00 AM con mi despertador avisándome de que en menos de una hora tendría que salir rumbo a Leppävaara para coger un tren que me llevara a Pasila(Helsinki). Una vez allí, he cogido el tren de las 6:36 (ni un minuto más ni un minuto menos
) para ir a Tampere.

Hasta aquí todo genial: el tren tenía enchufes, con lo cual he aprovechado para empezar a ponerme un poco al día de LOST (por cierto, qué grande el primer capítulo!!!) y, cuando he llegado, me he ido un poco de visita turística por el centro de la ciudad hasta que ha llegado el bus que me llevaría al aeropuerto para coger el vuelo para ir a Milán.
La ciudad me ha encantado…estaba todo nevadísimo y el paisaje era plenamente nórdico…he llegado al aeropuerto hipnotizada… una pasada.
El problema ha llegado aquí… el aeropuerto de Tampere es el peor que he visto en mi vida, no solo por lo pequeño que es, si no por lo mal organizada que está la terminal de Ryanair (sólo hay dos, y una es solo para ellos). Para que os hagáis una idea, sólo había una cola para hacer el “check-in” (a mano, porque no tienen ordenadores), no tenían ni una sola pantalla para indicar nada (también es verdad que no la necesitan…solo tienen 4 o 5 destinos, así que lo que hacen es cambiar el cartelito a mano ¬¬), la cola que había que hacer para pasar el control de seguridad era enorme porque solo tenían una entrada para todos los pasajeros, una finesa super borde nos ha cobrado 0.20 euros por la bolsita de los líquidos y 10 más por no haber comprado el billete con más de 5 meses de antelación… WTF??!!
Además, el vuelo ha salido media hora tarde porque necesitaban descongelar el avión y la pista, así que imagináos mi humor en esos momentos…más que nada porque tenía una hora de reloj para coger el siguiente avión en Milán que me llevaría a Alicante.
Al final, el avión ha llegado relativamente puntual, pero aún así no tenía casi tiempo, así que me he puesto a correr como hacía tiempo que no corría…
He llegado a hacer el “check-in” y, como no, he tenido que ir de nuevo a otro mostrador a pagar 10 euros más por ese otro vuelo… encima, en la cola para pagar, la chica que venía delante de mí, ha venido a mi llorando diciéndome en italiano que necesitaba coger un vuelo para Madrid y que no le aceptaban ni su tarjeta de crédito ni efectivo para pagar y que, si por favor, yo podía pagárselo y ella me lo daba a mí en efectivo. Así que, por supuesto, le he hecho el favor, pero mis nervios no hacían más que aumentar…estaba a menos de 5 minutos de que cerraran la puerta de embarque y aún tenía que pasar el control de seguridad!!!!!
Total, que me he ido corriendo a pasar el control, ya con mi tarjeta de embarque en mano y, cuando yo lo único que quería era que me dejaran salir corriendo, me dice el policía: “por favor, ¿podrías encendernos tu portatil?” :O
Por suerte, estaba hibernado y no ha tardado nada en encenderse, pero aún no entiendo por qué me lo han pedido…
Al final, cuando yo ya pensaba que no llegaba al avión porque ya pasaban 10 minutos de la hora teórica de cierre, resulta que ni siquiera los de “priority” habían empezado a embarcar, así que he tenido tiempo de sobra!!
En Alicante, me estaba esperando mi madre con el coche para venirnos a Valencia, el tramo más cómodo de todo el viaje.
En resumen: tras pasar por Espoo, Helsinki, Tampere, Milán y Alicante, al fin he llegado a Valencia, muy muy cansada y con muchísimo sueño, pero sana y salva
Recordad, cada vez que vayáis a viajar con esta compañía, contad con 10 euros más, como mínimo.



